Foto de familia.

Foto de familia.
Ascensión a La Aguja Letour. Alpes franceses.

miércoles, 17 de agosto de 2011

(20110817) De Irun a Altzibar por cascadas Aitzondo-Canal Domiko-Aritxulegi y Arditurri.

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Ermita de Santa Helena en Irún. ¿Restauración de vírgenes, santos y santas?

En el antiguo edificio de la base de la cascada.

En un pequeño puente camino de los antiguos hornos.

Una de las simas que nos encontramos en el camino.

Bonito sendero en el bosque.

Los antiguos hornos que están en fase de restauración.

Otra vista.

Variante micológica. ¿Podríamos haber usado los hornos?

Estamos en el camino de la parte alta de la cascada.

Una vista de la cascada en cuya base hemos estado no hace mucho tiempo.

Comienza la zona de los túneles.

Saliendo de un túnel con cara de susto.

Llegamos a la zona donde comienza la tubería de conducción de agua.

Otra de las simas.

¿"Pardillos" en la niebla?

El embalse de Endara entre niebla.

Después de un descenso entre zarzas, lianas tropicales, ortigas, etc., etc., conseguimos llegar al canal de Domiko.

En una de las curvas del canal.

En la zona del canal cubierto.

Otra vista del embalse de Endara, desde un poco más cerca.

Paneles indicadores de las múltiples PR's, GR's, SL's, etc.

Un poco antes de Aritxulegi nos encontramos con parte del Consejo de Administración del holding de bancos culpables de la crisis actual.

Vista posterior. Hay que reconocer que tienen bonito hasta la forma de andar.

El secretario general en plena investigación de mercado.

Las guardianas de lo divino y lo terrenal.

En pleno desafío.

Esta ha sido una travesía un tanto sorpresiva ya que ha sido elegida por el siguiente motivo:


"Como es una travesía cercana a casa acabaremos pronto".



Llegamos a casa sobre las 18 horas, ya que la travesía era de unos 25 kms. y sobre los 800 m. de desnivel. Cada vez estamos más centrados.

Pero bueno, como fue la elegida nos pusimos en camino, unos en Renfe y otros en Topo, con lo que nos juntamos en Irún cerca de las 7,45 h. y comenzamos nuestra travesía.

Desde el principio no comenzó con muy buen pié, nadie estábamos seguros de por dónde transcurría la travesía y todos afirmábamos saber por donde debía ir. Últimamente se hace frecuente este tipo de situaciones. Deberemos dejar de traer el GPS unos cuantos días a ver si nos entra un poco más de sentido común.


Un filósofo dijo una vez: "Somos cautivos de nuestra palabras y dueños de nuestros silencios".



Después de localizar la ermita de Santa Helena, lugar por donde debíamos iniciar la subida, comenzamos la travesía en dirección a la base de nuestra cascada. Llegamos a la misma y nos decepcionó un poco ya que no tenía mucha agua y tampoco se apreciaba su extensión al completo.

Volvimos unos metros por nuestros pasos y nos dirigimos hacia los antiguos hornos, para después retomar una PR que nos condujo hacía la parte alta de la cascada y a los túneles que tantas veces hemos pasado. Sacamos unas cuantas fotos a la cascada ya que desde aquí sí se mostraba elegante y majestuosa y continuamos camino hacia el canal de Domiko.

Desde una zona con un promontorio que servía como mirador, tuvimos que descender por un pequeño sendero lleno de zarzas, lianas tropicales, hierba, ortigas y cualquier otro elemento que sirviese para dificultar el descenso vertiginoso o hacerlo más desagradable, ya que los que teníamos pantalón corto acabamos con las piernas ensangrentadas y los que tenían pantalón largo, están pensando en comprarse uno nuevo.

Al final llegamos al canal, no sin pasar por bastantes dificultades y múltiples juramentos.


La anécdota de la bajada fue cuando al llegar oímos un comentario diciendo:

"Una de las bajadas más bonitas que he hecho".


Todavía le estamos mirando estupefactos y pensando si ese día se había tomado la pastilla.

Una vez repuestos de la bajada continuamos nuestro camino a través del canal abierto y después nos encontramos con el mismo pero en una zona que lo estaban cubriendo. Según seguíamos podíamos contemplar unas vistas del embalse de Endara hasta llegar a la zona final dónde está un restaurante unos metros por encima del embalse.

Siguiendo por la pista al lado del restaurante continuamos nuestra subida esta vez en dirección al collado de Aritxulegi. La niebla se hacía cada vez más espesa y la subida se nos hacía interminable, hasta que por fin llegamos a la zona de la fuente y del "aterpe" libre.

Había división de opiniones, unos querían comer en el "aterpe" (estaba muy bien y muy limpio) y otros preferían seguir hasta Arritxulo y allí comer de plato. Ganaron los últimos.

Unos minutos más y llegamos al albergue. Había bastante gente dentro y fuera comenzaba a llover de forma que no era nada agradable.

Entramos y preguntamos si era posible que nos diesen de comer y después de varias recomendaciones sobre la conveniencia de avisar antes, etc., etc., nos dijeron que sí y nos acomodamos en una mesa al lado de la ventana. El ambiente fuera era muy brumoso y lluvioso, aunque dentro hacía bastante calor.

Después de equiparnos y prepararnos nuestro aperitivo a base de txakolí del rico, comenzaron a sacarnos el menú:

-Revuelto de verdura, patata, bonito, huevo duro, aceitunas negras y verdes y todo ello envuelto en una deliciosa salsa de Mahón.

-Como segundos, ancas de gallinácea al horno con dados de patata y trozos de manzana.

Para acabar un postre consistente en: Huevo y vainilla en tembleque, servido en cama de caramelo. Es decir, flan.

Lo anterior perfectamente regado con tinto joven navarro, zumo de manzana y un poco de agua.

Para acabar unos cafés, pero esta vez sin bendecir ya que todavía nos quedaba un largo descenso.

Al poco nos pusimos en marcha en dirección a Altzibar por un camino que consiguió sorprendernos a todos. Salimos en pleno "bidegorri", pero lejos del centro de interpretación de Arditurri. Comenzamos a seguir el "bidegorri", que se nos hizo pesado, hasta que al final llegamos a Altzibar.

Preguntamos por la parada de autobús más cercana y nos dispusimos a esperar al próximo.

A los poco minutos llegó un autobús que nos condujo a nuestros respectivos domicilios.

Bonita travesía, distinta, nueva y agradable, aunque un poco larga.

Hemos comenzado a andar en la estación de Renfe de Irún sobre las 7,45 horas y terminado en el barrio de Altzibar sobre las 17 horas.
El tiempo efectivo empleado en la travesía ha sido de 6 horas y 15 minutos a una media de 4,1 kms./hora.
El tiempo dedicado a fotos, descansos, "hamaiketako" y almuerzo en Arritxulo ha sido de unas 3 horas.
El desnivel acumulado en ascenso ha sido de unos 850 metros y de 880 metros en descenso.
La longitud total de la travesía ha sido de unos 25,5 kms.

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